La reciente –y descarada– intervención del Presidente de EE.UU. en las elecciones de Honduras sienta un nefasto precedente para la región latinoamericana. El mensaje en redes sociales de Donald Trump tuvo indudablemente un efecto en el proceso electoral. No es la primera vez que EE.UU. incide directamente en los procesos electorales de Honduras, aún tenemos fresca la memora de la Encargada de Negocios Heyde Fulton, dando la “bendición” al fraude electoral de 2017, para que luego con un pronunciamiento de felicitación del Departamento de Estado, el 22 de diciembre de 2017, se proclamara Presidente a Juan Orlando Hernández, el narco-dictador.

«Si la enorme caravana de personas que se dirige a Estados Unidos no es detenida y enviada de regreso a Honduras, no habrá más dinero o ayudas a Honduras, con efecto inmediato» (Tweet de Trump traducido por El Economista[1])
6 de junio de 2018
Nuestra bella franja del planeta, el centro de América, continental e insular, ha sido disputada durante siglos por las grandes potencias imperiales: España se apoderó de una gran parte en el siglo XVI (los 1500s), pero ya para los 1700 (Siglo XVIII) Inglaterra, Francia y Holanda disputaban y arrebataban «trozos» en las Antillas y el istmo (Haití, Jamaica, Antigua, Guadelupe, B
28 de junio de 2017
O de cómo te conocí, trovador.