#MissHonduras

19 de noviembre de 2014

Hoy en la mañana despertamos con la noticia del hallazgo de los cadáveres  Maria Jose y Sofia Alvarado, de 19 y 23 años, jóvenes hermanas desaparecidas desde el pasado jueves,  una de ellas Señorita (Miss) Honduras Mundo, estatus que elevó el perfil mediático y la cobertura de una realidad  “cotidiana” para nuestras jóvenes en las honduras del horror.

Como dice mi amigo Arturo, «#MissHonduras es Trending Topic a nivel mundial. Vivimos en un país cuyo publicista es el horror».

Lamentablemente el desenlace era previsible, porque “en Honduras así es…”. Ha trascendido que detuvieron a un novio y otro joven como presuntos sospechosos, todo parece apuntar a un “crimen pasional” o al menos eso se quiere proyectar. Los crímenes pasionales no existen, el móvil “pasional” constituye eufemismo para describirlos crímenes de motivación machista -no hay que perder la perspectiva- en estos casos es generalmente un hombre que mata a una mujer por su condición de mujer.

No pretendo a elaborar conjeturas sobre las causas de la muerte más allá de la versión oficial, aunque me escalofrían las similitudes con algunos argumentos de las “gustadas” novelas apologéticas del narco. La narcocultura nos ha permeado en todas sus dimensiones, acentuando las ya existentes conductas machistas-asesinas.

Otras dos jóvenes hondureñas han muerto, víctimas de las violencias generalizadas de unas honduras donde  la vida no vale nada y la muerte parece haberse devaluado a una simple guerra de cifras entre el gobierno de la “seguridad y vida mejor” y los organismos que contabilizan el horror.

Según denuncias del Centro de Derechos de Mujeres en Honduras el Estado oculta las cifras de los femicidios, Regina Fonseca denunciaba hace algunas semanas que “Seguridad está negando información pública y que las cifras de la página web de la Secretaría de Seguridad están sub registradas. “Parece que esconden información(…) Ocho meses después de la vigencia de la reforma penal que tipifica el femicidio como delito hay solamente 10 sospechosos procesados criminalmente por este ilícito y dos por tentativa de femicidio, de acuerdo con las cifras del Ministerio Público” [1].

El Estado de Honduras también oculta algo más, en las honduras del horror el asesinato es cotidiano, la mayor parte de las disputas se resuelven matando. Ya a nadie le extraña, ¿o sí? Esta ola de violencia es producto y reflejo de una situación ampliamente conocida: Honduras además de ser imperio del terror y NarcoEstado,es también un país machista, que perpetúa el patriarcado y encubre la violencia de género. Un país donde pretenden imponer la alternativa de encierro y miedo como única “medida de seguridad” para las mujeres. En nuestras Honduras se ha cotidianizado el asesinato con motivaciones machistas: las cifras nos colocanen el top 3 de feminicidios en la región, casi todos estos asesinatos quedan en la impunidad.

“Las estadísticas sobre feminicidios evidencian el final de un continuo de violencias que viven las mujeres hondureñas en los espacios íntimos, privados y públicos. Violencia doméstica, sexual, acoso, desapariciones, trata,desplazamientos forzado, es la realidad de las mujeres en este país (…) Las violencias que se ejercen en los espacios públicos sobre las mujeres adquieren expresiones similares a las de aquellas que tienen lugar puertas adentro y que avasallan sus cuerpos; agresiones que curiosamente son catalogadas como“crímenes pasionales”, con un alto grado de tolerancia social y que terminan culpabilizando a las víctimas”[2].

El Estado hondureño es el autor intelectual, responsable directo de la muerte de las mujeres hondureñas. Responsable directo del horror en que está sumida nuestra matria.

Comparto la indignación ante el desenlace para Maria Jose y Sofia. Expreso mi solidaridad a sus familiares y amistades por la irreparable pérdida, a la que se suma el dolor continuado del circo mediático. Ojala que  #MissHonduras “trending topic” -más allá del morbo- genere consciencia sobre la situación, corriendo un poco el telón del escenario del horror cotidiano que se vive en nuestro país.

ALTO A LOS FEMICIDIOS EN HONDURAS,  LA MUJERES HONDUREÑAS NO QUEREMOS VIVIR NI ENCERRADAS NI CON MIEDOS!

 

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