14 de noviembre de 2014
La vida nos encontró la noche del 25 de julio: yo caminaba en Managua tratando de recuperar la libertad arrebatada mientras él trataba de mantenerse en pie, con el lomo destrozado, un saco de piel y hueso que aún luchaba por vivir. La imagen de su lomo sangrante me impactó y mientras caminaba no dejaba de mirarlo, pregunté a gente de la zona-lo dejaron tirado para que se muera- dijeron.
En Nicaragua, se usa el trabajo equino en acarreo de carretones con pesadas cargas, como medio de transporte colectivo y medio de subsistencia para miles de familia en condiciones de pobreza y exclusión. Según estudios, al menos unas 20.000 familias nicaragüenses obtienen sus sustento de la tracción animal[1], lamentablemente la mayoría de los caballos usados para trabajo sufren altos niveles de explotación y maltrato, lo que menos daño reciben, son azotados diariamente y faenas extenuantes, los más desafortunados terminan como Dani, hechos un saco de huesos deformes, con el lomo partido, muertos en la faena o abandonados a morir.
Quien me conoce sabe que siempre he amado a los animales, desde pequeña fue así y aunque trate de “integrarme” a una sociedad con altos niveles de insensibilidad hacia la vida de otras especies,nunca lo he logrado bien. No justificaré aquí mi amor y compromiso con los animales, tampoco trataré de “equilibrarlo” con mis compromisos éticos y políticos en la lucha por la equidad y justicia para nuestra especie, no creo sean excluyentes… quien no entienda que el amor viene también en cuatro patas,con alas o aletas, no entiende del amor y respeto a la vida. Estoy en contra del abuso, del maltrato y la explotación de los seres vivos.
Esa noche no pude sacarlo de mi mente, y decidí no dejarlo atrás. Regresé a casa donde mi sensible prima Tatiana se solidarizó y abrió las puertas del patio para refugiarlo. Desde el principio tuvimos mucho apoyo: un vecino ayudó a “lazarlo”, con vigilante pasamos la noche pendientes, para la mañana siguiente ya el Dr. Enrique Rimbaud de Fundación Amarte había asumido el caso.
La Fundación A.Mar.Te (Aire, Mar yTierra), es una organización sin fines de lucro, que contribuye a la educación,protección y conservación de los recursos naturales, protección y bienestar animal. Ejecuta actividades de atención veterinaria dirigida a animales con dueños en situación de pobreza o pobreza extrema, en situación de vulnerabilidad y/o abandono: atención veterinaria a animales decomisados o en situación de maltrato, jornadas de esterilización económica, atención de caballos de los carretoneros. Es una de las organizaciones impulsoras de la Ley 747 (Ley de Protección y Bienestar de Animales Domésticos y Salvajes Domesticados) y trabaja activamente en la promulgación de una legislación que regule el trabajo, cargas excesivas y abuso al que se somete a los caballos en Nicaragua.
Recientemente me he sumado como colaboradora, esperando aportar un granito de arena en esta noble labor.
Decidí bautizarlo en honor a un human@–como siempre hago con mis animales- en este caso lo nombré Dani, en honor a Daniel LM., un compañero muy solidario con mi pueblo en su lucha por la vida yun ser humano maravilloso –vegetariano y sanador- quien me ayudó a sonreír y tener esperanza en momentos desgarradores. Su nombre nada tuvo que ver con burlas ni política, su nombre significó esperanza.
Pero primero, lo primero! Un caballo es un bien, un objeto de valor comercial de acuerdo a la Ley. Todos los caballos tienen dueño y antes de poder brindarle atención veterinaria, hubo que resolver la situación legal del “objeto” en cuestión. De nuevo junto a Tati en la jefatura policial, los policías nicaragüenses –muy distintos a los verdugos uniformados de mi amada Honduras- se compadecieron al ver las fotografías del animal moribundo, asignaron una investigadora y un peritaje:varias entrevistas y algunas horas después, el “objeto” fue ocupado y obtuvimos la custodia!
Los primeros días no fueron fáciles, los veterinarios de A.Mar.Te nos visitaron frecuentemente, Carlos, Emilio y Gabriel, muchas medicinas, yo le curaba tres veces al día, caricias constantes, pero él tenía muchos traumas: era difícil aproximarse, temblaba al vernos y no permitía curar su rostro.
Pasaron cuatro semanas e iba ganando peso,recuperando musculatura… Nos fuimos acercando y finalmente permitió -con algún forcejeo- que curase su ojo, comenzó a reconocer mi voz y llamarme a ¡relinchos! Seis semanas:curaciones, caminatas de una hora, masajes en su cuello, espalda y patas, reconocía hasta mi sombra, tuve que esconderme cuando no iba a atenderle o comenzaba a relinchar sin parar. En ese entonces comenzó a usar su gracioso «sombrero».

Despertó mucha solidaridad en la zona, departe de los más sencillos: jardineros y vigilantes vecinos se turnaban para cuidarlo cuando pastaba en el terreno baldío. Don Alfredo se convirtió en su niñero y creo que se hicieron buenos amigos. Don Bayardo también nos apoyó mucho.
Aunque las heridas de su cuerpo eran terribles,eran más profundas sus heridas emocionales, -los animales también sienten-. Los caballos son animales de profunda sensibilidad, además de inteligentes y con mucha memoria, son animales muy nobles y sanadores, por eso desde hace décadas se les utiliza en terapia para personas con discapacidades físicas o emocionales. Los caballos son seres maravillosos, terriblemente incomprendidos y explotados.
Dani fue abusado desde bebito, no pudo terminar de crecer –su estatura de 1.20 mts., era la de un potrillo- le deformaron la columna y su cadera se desvió, todo su cuerpo estaba lleno de cicatrices, en algún momento pensé que no lograría sanar por dentro.
Fue increíble la primera vez que me percaté de cuanto confiaba en mí: su herradura se enredó en su lazo, dio una vuelta y se enredó más, cayó al suelo desesperado tratando de liberarse, más se enredaba… lo vi y grité su nombre, llegué corriendo y le hablé suavemente, ¡se calmó! ¡Increíble! Dejó de forcejear y me permitió quietecito liberarlo. Ese día entendí que había comenzado a vencer el miedo. Por esos días también conocimos a Jenny, su madrina.

El 19 de octubre sus antiguos verdugos vinieron a “recuperarlo”, pensaron que podrían torturarlo hasta la muerte de nuevo, vinieron unos seis y se lo llevaron del baldío, Don Alfredo nos alertó yTati encabezo la persecución, busqué apoyo policial y aparecí por el otro lado,¡fue de película!: allanamiento, nuevo decomiso, Dani amarrado en la estación policial, algunas diligencias, una larga caminata evitando la emboscada que le prepararon y estaba de regreso en casa.
Luego del secuestro decidimos reubicarlo,gracias a Jenny encontramos un hogar permanente en el proyecto equino de Paulette Eve, viviría junto a 20 caballos -casi todos rescatados- en una finca parte del proyecto educativo-eco-social de La Mariposa Escuela de Español. Al cicatrizar sus heridas físicas y emocionales, sería incorporado como terapista al proyecto de atención a Los Pipitos (niñxs discapacitados y con necesidades especiales).Conocí el lugar y me enamoré! Lo trasladamos el sábado siguiente. Es un lugar bellísimo, montañoso, tienen además casi 50 perros, y muchas aves, monos, gatos y otros animales rescatados.
Nunca pensé que tan poco tiempo fuera suficiente para que Dani me amara y confiara totalmente, pero el día de su reubicación lo supe… No necesitó más tranquilizante que mi voz y caricias durante treinta kilómetros en un camión. Al llegar siguió mis pasos hasta su nueva casa: donde finalmente viviría libre de maltratos, con techo, cuidados, una familia equina, y aunque sabía que estaría bien, le prometí visitar a menudo.
En esos diez días iniciales le visité tres veces, se le miraba bien, sus heridas mejoraban, aumentaba de peso, la última vez fue muy difícil despedirme, estaría unos días en Honduras y aun tenía trabajo pendiente, al abrazarlo le dije al oído que volvería luego, tenía que trabajar un rato esa tarde en la Fundación -para apoyar y que otros caballitos no sufran como vos mi Dani- Esa fue la última vez que lo vi.

Mi Dani murió el 05 de noviembre mientras pastaba, fue muy rápido e inesperado, en El Piscacho, un lugar muy lindo donde finalmente estaba a salvo. Sus últimos días estuvieron llenos de amor. Al visitar su tumba, en el hogar para caballos rescatados y proyecto de Equinoterapia de La Mariposa, entendí que quizá finalmente encontró la paz y que quizá eso era lo que necesitaba para partir, descansa en un bello lugar, libre al fin…
La vida nos dio la oportunidad de rescatarnos mutuamente en momentos difíciles y ahora él ha seguido su camino…Estamos muy tristes, pensamos que podría vivir y disfrutar un poco más de esa nueva vida. Dejó a su paso mucho amor y personas maravillosas, siempre lo llevaré en mi corazón…
Hay quien dice que solo espero que me fuera, yo he llegado a pensar que se mantuvo vivo mientras estuvo en casa, para no dejarme… Los animales pueden ser así, mágicos y misteriosos.
Este caballito cambió mi vida, me enseñó muchas cosas y me ayudó a superar momentos difíciles… Dejó una cadena de amor a su paso y trajo gente maravillosa a mi vida: Fundación AMARTE, el Dr. Rimbaud y sus colaborador@s, su maravillosa madrina Jenny y Paulette y su equipo en La Mariposa Escuela de Español. Tuvo solidaridad de muchos: su padrino Jota OrKa,quien aportó su alimentación, mi familia Farey –quienes nos dejaron convertir su patio en potrero, para darle otra oportunidad-, sus “niñeros” Don Alfredo, Rubén y Don Bayardo, Tania y todas las personas que nos apoyaron en estos 100 días de amor equino.
Gracias a la vida por esta oportunidad, gracias Dani por rescatarme y enseñarme otra forma de amar. Espero estés cabalgando libre en las praderas infinitas… Nunca te voy a olvidar, mi Danino equino…
[1]Rimbaud, E. y otros. Programa de Salud Animal en Caballos de Carretoneros en Nicaragua. P1. Documento electrónico, Fundación Amarte.